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Palabras prohibidas con tus pacientes

Puede que si eres dietista-nurtricionista, monitor, entrenador personal…en algún momento con algún cliente hayas cometido alguno de estos errores.

¿Has notado que algún paciente no se sentía a gusto?

¿O Incluso que no haya vuelto a requerir tus servicios?

Hoy te voy a dar una serie de indicaciones de los principales errores habituales que cometemos a la hora de comunicarnos con nuestros pacientes.

La PNL (Programación Neurolingüística), nos ayuda a conocer y aprender a usar el lenguaje de una forma más eficiente y atractiva para tener una comunicación más clara y positiva. Aquí van algunas palabras que consideramos peligrosas por lo que realmente significan y por lo que causan.

  1. La palabra “No”: Todos tenemos la tendencia de decir…”No comas eso…” , “No lo hagas de esta manera…” Pero ¿sabes que le ocurre a nuestro cerebro cuando usamos en no? Que para él no existe y por tanto no lo percibe. En mi próximo video os explicaré con más profundidad este tema de una manera más dinámica.
  2. La palabra “Pero”: Esta palabra la usamos generalmente para unir dos ideas. La primera parte de la frase puede ser algo agradable, luego viene el “pero”, y la segunda parte de la frase, anula la primera. En ocasiones pueden ser muy ofensivas si no nos damos cuenta de cómo la estamos usando “Lo estás haciendo bien pero…”.Otra manera es, sustituir “pero”, por “sin embargo” y esto tenderá a mandar el mensaje con otro significado “Lo estás haciendo bien, sin embargo…”
  3. Generalizaciones como “nunca, todos, siempre…”: son palabras peligrosas porque son determinantes y absolutas y generalmente son falsas. No hay cabida para una excepción por lo que nuestro paciente lo puede percibir de una manera negativa e incluso provocar rechazo. “Tendrás que aprender a comer siempre de esta manera.” “Todas la semanas deberás hacer este ejercicio” Esta frase se podría sustituir por “Cada semana podrías hacer este ejercicio”
  4. “Tengo que”: Asociamos estas palabras con algo desagradable, que nos cuesta trabajo y que implica un esfuerzo. “Tengo que trabajar”, “tengo que estudiar”, “tengo que organizarme”. Denota una obligación. Nunca decimos, “tengo que ir a la playa y divertirme”, o “tengo que faltar a la escuela”. Los primeros ejemplos requieren de un esfuerzo, y hay una batalla interna para poder lograrlo. Es más, se siente un peso encima cuando digo cualquier cosa con “tengo que”. Puedes aligerar tus obligaciones engañando a tu mente y cambiar “tengo que” por unas sencillas palabras que uno de nuestros Coach, Alex Hinojal, te explicará esta semana en uno de sus videos.

Estas son algunas de las palabras peligrosas para que las tengas presente y que veas cómo las usas con tus pacientes. No descuides tu comunicación

 

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